Hace más de un año que distintos bancos y tiendas del país buscan en mi teléfono a Rafael Arana, al parecer capaz de endeudarse de a poquito con El Palacio de Hierro, Bancomer, Banamex, Banorte, Sears, Telcel, hasta donde logro recordar. Al principio las llamadas eran una vez al mes, pero en los últimos meses han llamado de manera más continua. Primero digo que no vive aquí. La pregunta de los acreedores es la misma: ¿Pero lo conoce?. Después digo con voz cansina que no, que no sé quién es.
Si conociera a Rafael, qué le diría: Ya deja de endeudarte cabrón, para de comprar, no seas tan pinche consumista... o Ya no la chingas, no des mi teléfono a todos... varíale un poquito. ¿Y a qué se dedicará Rafael además de deber 1,400 pesos a todos los establecimientos? Cualquiera pensaría que a uno lo buscan debajo de las piedras por grandes deudas pero no, a Rafael lo buscan por sumas risibles, además, tomando en cuenta que le cancelan la cuenta si no paga no logro entender cómo es que se sigue endeudando, acaso las paga y vuelve a engancharse y así hasta el infinito y las tantas llamadas locales...
Me intriga este personaje. Quizá es un traficante y no puede estar en un solo lugar para cubrir sus deudas y dejó el número de teléfono que después me fue asignado y no se le ocurre rectificarlo, o se divierte inventando números a lo imbécil y dio la casualidad de que uno de esos era el mío y a mí que me jodan y él embaucando de a poquito a las grandes corporaciones. O Rafael Arana no existe y es una estrategia mercantil de estas empresas para que piense varias veces a la semana en ellas y cuando quiera abrir una cuenta zas Bancomer venga a la mente como sin saber por qué.
O a Rafael Arana lo mataron -pobrecito- pero no cubrió sus deudas y sólo encontraron en sus pertenencias -quizá lo atropellaron- ese número de teléfono. Y a llamar como locos por sus 1,250, por sus 4,100 pesos.
O Rafael Arana es quien me llama. O algún día lo conocí y se me olvidó y es su manera de recriminarme que lo haya olvidado. O, como en esas bromas, me va a llamar él mismo uno de estos dias a recoger sus mensajes.